Amigos de aqui y alla...
El tiempo pasa y no pasa a la vez.
A veces olvido que soy feliz, a veces olvido lo que es la tristeza.
Me cuesta trabajo entender por qué mi cabeza piensa de cierta forma.
Por qué no deja ir y por qué no olvida.
Llevo un año siete meses viviendo en Tel Aviv
Me siento más libre que nunca, camino en la noche por sus calles con el frio helado que sabe a gloria, que sabe a un sueño sin explorar.
Extrañar se ha vuelto parte de mi realidad.
No creo que algún día deje de hacerlo. Al mismo tiempo no creo poder regresar a México, pero no entiendo como pasar mi vida lejos de mi pasado, de las calles que tienen mis huellas, de mi gente.
Salí huyendo de mi sólo para darme cuenta que siempre estaré persiguiéndome .
Me gustaría poder poner en palabras la gran familia que he creado aquí, poder describir a cada uno de mis amigos, que más que amigos son hermanos, que son 9. Que me entregan su corazón a diario, que me dejan amarlos y compartirles mi vida, que no tenemos un pasado en común pero que siento que no podría ver mi futuro sin ellos. Un amor tan incondicional, de ese que solo se da cuando hay sangre de por medio.
Me hacen felices, he construido al hombre perfecto con 9 personas distintas, cada uno completa una parte de mí, cada uno me hace sonreír de una forma distinta. Mi familia.
Y aquí no hay secretos y heridas. Todo se sabe y todos se dice. No existe la pena o la vergüenza, puedo ser y decir lo que quiera, nadie juzga, todos escuchan y siempre se encuentra la forma de terminar el día con una carcajada que alimenta al alma.
Y de nuevo están aquí todos en casa, riendo y contando historias, casi siempre de la infancia, una infancia que no compartí pero que siento que he observado en silencio.
Música y bromas, abrazos múltiples. Me gusta pasar la noche de uno a otro intercambiando pocas palabras pero muchas sonrisas, permitiendo que besen mi frente como si me protegieran. Me gusta que me dejan cuidarlos y consentirlos. Sanando a esa madre eterna que vive dentro de mí, cocinando con mucho amor para dar las gracias por el espacio y la oportunidad de estar en sus vidas.
A veces estoy tan enfocada en amar a una sola persona que ahora he aprendido que el amor viene en muchas presentaciones, y aunque no es igual, el amor incondicional de mis amigos, aquí y en México me hace seguir adelante, me hacer ser y más que nada me hace feliz.
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